Ayer en Berlín, en el Olympiastadion de Berlín, mi Bayern pasó por encima de un Werder Bremen que desaprovechó su par de ocasiones en la primera parte para hacer gol. El partido acabó 0-4, pero podría haber acabado perfectamente 2-7. Divertido, bonito, poco emocionante -salvo en la primera parte- y bueno para encarar con fuerza y optimismo la finalísima de la Champions League en Madrid el próximo sábado 22 de mayo. Yo lo veré -volcán mediante- en Milán, así que tendré que tapar un poco los colores, no vaya a ser que venga un italiano enfadado por, esperemos, la derrota de su equipo :)
Aquí dejo el resumen de la final:
PD: ¡Qué grande Oliver de comentarista! jejeje
