Más allá de los omnipresentes CR9, Kaka', Benzema, Villa... hay en este mundo mundial muchas otras cosas que son deporte (de "el de verdad"). Un ejemplo de ello es el Tour de Francia, que se disputa entre presentación y presentación de megacrack del fútbol mundial, aunque no lo parezca...
El caso es que con el poco caso que se le hace (y eso que el Tour -ciclismo en general- goza de un estatus privilegiado al lado de atletismo, balonmano, fútbol sala y un infinito etcétera), al Tour sólo se le hace caso para crispar a la gente (al igual que siempre que sale algo que no es fútbol, como por ejemplo "miren como se parte la tibia este saltador de triple" -si es que conocen como denominar la disciplina de esa persona-, "miren como le parte la cara este tío a este otro en este partido de Hockey sobre hielo"... como si esos deportes consistiesen en eso).
A lo que voy: hoy, Contador, al igual que el resto de líderes del Tour, se quedó cortado en un abanico. ¿Dónde está el problema? Armstrong fue uno de los casi treinta afortunados que pasaron el corte, junto con dos compañeros de equipo: Haimar Zubeldia y Yaroslav Popovych. El caso es que transcurrido un tiempo, estos compañeros de Armstrong y de Contador empezaron a ayudar al resto en los relevos para llegar a meta con ventaja sobre el pelotón, mientras atrás, su mismo equipo, Astana, dejaba hacer. Esto ha irritado hasta límites insospechados a la panda de periodistas españoles envidiosos de Armstrong por destronar en número de victorias finales del Tour a Induráin. Su envidia, su odio... desgraciadamente, no se lo quedan para ellos y deciden trasladarlo al resto del pueblo con comentarios de asco y cargados de un odio incomprensible que la gente se traga (igual que cuando "fomentan" la paz en un derbi Betis-Sevilla reponiendo imágenes de los palazos que se dieron allá por 1985, para que la gente olvide y sea cívica... sin comentarios). Es decir: los árboles no les permiten ver el bosque. ¿Por qué digo esto? Porque no hay que ser un genio para ponerle un 10 a la estrategia del equipo Astana, que hoy ha conseguido meter a su segundo hombre, Armstrong, más adelante, 3º en la general, manteniendo a su primer hombre, Contador, ahí, en la 4ª posición, delante del resto de favoritos y a 19 segundos de Armstrong. A eso se le llama tener 2 balas en la recámara, y no sólo una que, llegado el momento, podría fallar.
Lo triste es que esto no lo vean o no lo quieran ver los "profesionales" de la información de este país (si es que existe de eso vaya) que crispan a la gente con chorradas porque no tienen otra cosa de la que vivir (si las cosas fuesen serias, el 95% del periodismo basura con sus correspondientes periodistas desaparecerían). El caso es que esto se hace en deporte y en lo que no lo es, y así nos va y nos pinta. En fin... dejemos las chorradas a un lado y disfrutemos del Tour que mañana se pone aún más bonito con la contrarreloj por equipos que, por cierto, podría vestir de amarillo a Armstrong casi 4 años después. Ver para creer.
Feed the warrior 20 pounds!!
El caso es que con el poco caso que se le hace (y eso que el Tour -ciclismo en general- goza de un estatus privilegiado al lado de atletismo, balonmano, fútbol sala y un infinito etcétera), al Tour sólo se le hace caso para crispar a la gente (al igual que siempre que sale algo que no es fútbol, como por ejemplo "miren como se parte la tibia este saltador de triple" -si es que conocen como denominar la disciplina de esa persona-, "miren como le parte la cara este tío a este otro en este partido de Hockey sobre hielo"... como si esos deportes consistiesen en eso).
A lo que voy: hoy, Contador, al igual que el resto de líderes del Tour, se quedó cortado en un abanico. ¿Dónde está el problema? Armstrong fue uno de los casi treinta afortunados que pasaron el corte, junto con dos compañeros de equipo: Haimar Zubeldia y Yaroslav Popovych. El caso es que transcurrido un tiempo, estos compañeros de Armstrong y de Contador empezaron a ayudar al resto en los relevos para llegar a meta con ventaja sobre el pelotón, mientras atrás, su mismo equipo, Astana, dejaba hacer. Esto ha irritado hasta límites insospechados a la panda de periodistas españoles envidiosos de Armstrong por destronar en número de victorias finales del Tour a Induráin. Su envidia, su odio... desgraciadamente, no se lo quedan para ellos y deciden trasladarlo al resto del pueblo con comentarios de asco y cargados de un odio incomprensible que la gente se traga (igual que cuando "fomentan" la paz en un derbi Betis-Sevilla reponiendo imágenes de los palazos que se dieron allá por 1985, para que la gente olvide y sea cívica... sin comentarios). Es decir: los árboles no les permiten ver el bosque. ¿Por qué digo esto? Porque no hay que ser un genio para ponerle un 10 a la estrategia del equipo Astana, que hoy ha conseguido meter a su segundo hombre, Armstrong, más adelante, 3º en la general, manteniendo a su primer hombre, Contador, ahí, en la 4ª posición, delante del resto de favoritos y a 19 segundos de Armstrong. A eso se le llama tener 2 balas en la recámara, y no sólo una que, llegado el momento, podría fallar.
Lo triste es que esto no lo vean o no lo quieran ver los "profesionales" de la información de este país (si es que existe de eso vaya) que crispan a la gente con chorradas porque no tienen otra cosa de la que vivir (si las cosas fuesen serias, el 95% del periodismo basura con sus correspondientes periodistas desaparecerían). El caso es que esto se hace en deporte y en lo que no lo es, y así nos va y nos pinta. En fin... dejemos las chorradas a un lado y disfrutemos del Tour que mañana se pone aún más bonito con la contrarreloj por equipos que, por cierto, podría vestir de amarillo a Armstrong casi 4 años después. Ver para creer.
Feed the warrior 20 pounds!!

No hay comentarios:
Publicar un comentario