sábado, 23 de mayo de 2009

El fin del Príncipe de Asturias del deporte

Pues eso es lo que yo pienso, que se está acabando con la esencia del Príncipe de Asturias de los deportes. Hubo un tiempo en el que recibirlo era todo un honor: no existe el Nobel de dicha disciplina y este premio era equiparable pues al famoso premio sueco. Era un honor, un privilegio. Sólo uno entre muchos lo conseguía. Desde 1987, grandes deportistas mundiales han obtenido el preciado galardón, pero últimamente hay una corriente -que no tendría por qué ser mala si fuese justa- de españolización del premio unida a una prisa incomprensible por otorgarlo a deportistas (o gente relacionada con el deporte) que aún no han demostrado nada equiparable a lo que otros poseen, por el mero hecho de haber logrado algo importante ese mismo año. Esto no hace sino mermar la talla del premio a nivel mundial. Me explico:

El premio ganó prestigio al serle otorgado a su debido tiempo a grandísimos deportistas como Carl Lewis, Martina Navrátilová, Sergéi Bubka, Steffi Graf... instituciones como el Tour de France... Pero, incomprensiblemente, entramos en estos últimos años, en los que la mayor incongruencia fue la de otorgarle, ebrios de emoción y éxtasis, el Príncipe de Asturias a Fernando Alonso en 2005, tras ganar su primer título de F1, para otorgárselo después a Michael Schumacher en 2007... esto, a mi al menos, me parece curioso como poco. Luego, ebrios de triunfo también, vamos y se lo damos a la selección española de Baloncesto y a Rafa Nadal, estando por ahí las selecciones de USA y jugadores como Federer, Agassi, Sampras... Con esto no quiero decir que Nadal no sea increíble, ni que lo que hizo el baloncesto no fuera genial, lo que quiero decir, es que hay un tiempo para todo, y premiar a Alonso tras su primer mundial no es justo cuando Schumacher tenía ya 7, del mismo modo que no lo es dárselo a Nadal cuando el número 1 era Federer. Es decir, yo creo que sería mejor para todos entregar los premios con un poco de paciencia, de calma. Esto es darle el Príncipe de Asturias a Nadal en 2014, cuando haya sido número 1 no sé cuántos años y tenga el doble de torneos de los que tiene ahora, del mismo modo que otorgárselo a Alonso por ejemplo en 2015, con 5 mundiales a sus espaldas y no 1. Algunos dirán "Ya, ¿pero, y si no se lo das y luego no llegan a esas metas?", a lo que yo respondo "Entonces, queridos amigos, es que no se merecen tan prestigioso premio del mundo del deporte". He dicho jeje

PD: todo este post viene motivado por la reciente nominación a dicho premio de Pep Guardiola. magnífico entrenador si, pero, señores, seamos serios: ¡Qué lleva un puto año entrenando!

1 comentario:

Anónimo dijo...

ole cor" te has expliakdo muy bien! completamente de acuerdo contigo!