Pues si, esta es otra de mis catalogadas como 'bestpics' (según mis criterios y los de un perro famélico de mi calle). Esta tiene una pequeña historia con moraleja: fue tomada a la salida de una de las múltiples fiestas no carentes de alcohol celebradas en Nantes. Me dirigía yo perjudicado a mi ático cuando vi este panorama y sentí la necesidad de sacar, no sin dificultad, la cámara de fotos. Al día siguiente constaté el cuasi-perfecto estado de la fotografía:
¡Ah! La moraleja es que los borrachos también ven la belleza que hay en este mundo de vez en cuando.


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