Vuelvo a la carga con el Zumbiblog y lo hago con esta entrada, que llevaba mascullando unos cuantos días. La idea de currarme este post vino a eso de las 5-6 pm (hora peninsular) de la primera jornada de competición de los JJ.OO. (digo la primera después del encendido del pebetero -muy original, por cierto-).
Seguro (bueno, igual no) que ahora os estáis preguntando qué paso en dicho momento. No os hago esperar más: Alexandr Vinokourov ganaba la prueba en ruta del ciclismo de los Juegos. Pero, ¿qué tiene que ver Vino con esta entrada? ¿A qué viene esto? Muy sencillo, "los últimos juegos". ¿De quién? ¿De Vino? Probablemente, pero no van por ahí los tiros.
La victoria de Vinokourov, entre un puñado más como la de Félix Sánchez en el 400 vallas o, ya en equipos, la de Didier Dinart (por poner un par de ejemplos), representan el broche de oro a dilatadas carreras deportivas que no llegarán, muy probablemente, a Río de Janeiro 2016.
Pero no se trata de "sus" últimos Juegos Olímpicos, sino de "mis" últimos Juegos. Me explico, si no está ya claro: es mi última oportunidad de ver ganar a grandes iconos y referentes deportivos de mi adolescencia. Ya voy teniendo una edad, y claro, los deportistas que a mí me hicieron amar la práctica deportiva y querer llegar a ser como ellos cuando aún soñaba con llegar lejos (aún lo hago, pero con menos ahínco jeje) o se han retirado o están en las últimas. ¡Ojo! En las últimas pero ganando oros a chavales, iconos de la nueva juventud (al menos de aquella que no vive pegada a la PS3 y que sale a sudar aunque sea un poco), que vienen fuerte por detrás.
Para mí esa ha sido la mayor grandeza de los Juegos, y supongo que para más gente de mi quinta, un par de años arriba o abajo quizás. Y, aunque me he centrado en los ganadores, la verdad es que no me quiero olvidar de aquellos que aunque no han ganado, han rendido excepcionalmente en estos sus últimos JJ.OO.: los Hombrados, Angelo Taylor, Ginobili, Hermida, ¿Cancellara?, O'Grady y un largo etcétera de grandes nombres que pasarán a la historia y que probablemente empiecen a echar un poco de tripa. Se lo permitiremos.



